¿Cómo ayudar a quien ha vivido, muerte de un bebé?

¿Cómo acompañar a una familia en duelo?

La muerte de un hijo o hija en etapa de gestación, en el parto o después de que nació es una experiencia muy compleja para quienes lo viven, tanto para la madre como para el padre. Pero también para el círculo familiar y social.

Y decimos esto porque la mayoría no sabe cómo acompañar a una familia en duelo. Mucho menos cuando se trata de un duelo que es poco visibilizado y, además, muy incomprendido, como lo es el duelo perinatal.

En general, se tiene la creencia de que los padres se repondrán pronto pues el hijo o hija que esperaban no nació vivo o nació y murió, y se cree que no se formó un vínculo suficiente que haya alimentado el amor y la convivencia, como en otros casos cuando los hijos son de mayor edad. Sin embargo, está demostrado que cuando se trata de un embarazo deseado, el vínculo se forma, incluso, desde que se planea. Cuando está ya en el vientre materno; cuando hay planes y expectativas de vida con ese nuevo ser.

Entendido esto podemos dar la atención y el acompañamiento para quienes atraviesan por una experiencia de este tipo. Normalmente no contamos con las suficientes herramientas para abordar la muerte, mucho menos para acompañar y saber qué decir. Es por ello que es importante tomar en cuenta lo siguiente: Podemos acercarnos a los padres en duelo con un simple abrazo. Si no sabemos qué decir, estrecharnos en un profundo abrazo, esto dará un gran confort más que las palabras. Antes, preguntar si podemos hacerlo, ya que hay personas que rechazan el contacto físico.

Un “estoy contigo” podría darles ese cobijo que necesitan y, sobre todo, dejarlos llorar, nunca decirles “ya no llores”, es lo menos que quieren escuchar. Las lágrimas curan el alma y son indispensables para sanar.

Informa a las personas cercanas que sabían del embarazo sobre lo sucedido para evitar conversaciones o preguntas incómodas. Hay que ofrecerles ayuda práctica en la medida de nuestras posibilidades, con trámites, ir al super, tal vez limpiar la casa o cuidar a los otros hijos. En tiempos de duelo el cuerpo desfallece y es muy complicado retomar la vida rutinaria.

Podemos estar con ellos cuando lo requieran, pero también tomar distancia cuando necesiten su espacio. Cuando está muy reciente la muerte de un bebé, es importante compartir con sus familiares más cercanos que la madre y el padre deben decidir qué hacer con las cosas que ya se tenían preparadas en casa (la cuna, la ropita, el cuarto, etc.). Y, si deseamos, ofrecernos a guardar las cosas hasta que ellos estén preparados para tenerlas, si es que así lo desean.

Es importante tomar en cuenta que en muchos casos estas madres no pueden estar cerca de mujeres embarazadas o con bebés pequeños pues les resulta difícil, ya que es un recordatorio muy doloroso. Ten paciencia.

Hay que tener presente el aniversario de la fecha en que debía nacer el bebé, la fecha de su nacimiento o de su muerte, o durante días festivos como el Día de la Madre, del Padre, Navidad, Año Nuevo, Día del Niño, Día de Reyes, Día de Muertos. En estos casos quizá necesiten espacio o apoyo. Si te mencionan la fecha escucha con atención y empatía. En este punto es fundamental mencionar el nombre de su hijo o hija muerta.

Podemos brindarles información sobre fuentes de ayuda, como grupos de ayuda mutua, asociaciones, tanatólogos, terapeutas, conferencias sobre temas de duelo. Ofrécete para hacer la cita o acompañarles, siempre y cuando ellos estén dispuestos a tener este tipo de apoyo, sin presionarlos. Una llamada frecuente al principio y después de manera regular puede hacerlos sentir acompañados. Preguntarles ¿cómo van?, o ¿necesitan algo?, sería lo más ideal más que preguntar ¿cómo están?

Es primordial que la familia en duelo no transite por este proceso en soledad y que sepa que puede contar con nuestra compañía. Siempre escucharlos (sin emitir opinión) y ofrecerles todo el apoyo que puedas brindarles. Principalmente, hay que mostrarnos con mucha empatía, ser compasivos y entender que están atravesando por un proceso muy doloroso del cual van a salir poco a poco. Llegará el momento en que tu familiar, amiga o amigo, levanten la cabeza para ver de nuevo la luz del sol.

APUNTE

La compasión proviene del latín cumpassio que significa “sufrir juntos”. Básicamente es un valor del ser humano que es capaz de comprender la situación del otro conectándose desde el corazón en un sentimiento de solidaridad para responder a sus necesidades.

Escrito: Mónica Díaz
Para: Portal Salud
Acerca del Autor: Mónica es Periodista, Tanatologa Clinica, Co-fundadora de ECA, la orgullosa mamá de Betito.

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