Navidad sin ti… diciembre, cuando llega la nostalgia

Que la luz y el recuerdo ilumine estas fechas

Cuando llega la Navidad y el Año Nuevo suelen removerse sentimientos para alguien que ha atravesado por la muerte de un ser querido.

En el caso de las mamás y papás en duelo por la muerte de un bebé tiende a ser una época envuelta en estados de mucha melancolía, pues tal vez se esperaba la presencia de ese hijo o hija en las fechas decembrinas.

Luces, escarchas, árboles navideños y todo lo que envuelve estas festividades suele ser doloroso para quien está en duelo, y más, para quienes están apenas iniciando ese camino.

La nostalgia es un sentimiento que nos traslada al pasado pero, también, a la añoranza de lo que sería y ya no fue, en nuestro caso, del bebé que ya no llegó a casa, o tal vez sí llegó pero no se quedó.

Conforme pasan los años los imaginamos poniendo el árbol navideño, escribiendo la carta a los Reyes Magos o abriendo sus juguetes del 6 de enero.

Una nostalgia que nos remonta al dolor y ese dolor se acrecenta cuando tenemos que compartir la cena o reuniones con familiares o amigos. Son esos momentos en donde, tal vez, brotan lágrimas; o nos guardamos esos sentimientos por temor al rechazo o por no querer “entristecer” esos instantes que tendrían que ser de alegría.

Para quien está en duelo, lo mejor es expresar al máximo los sentimientos, dejarlos fluir, así que si te pasa lo anteriormente descrito, puedes comentar con tus familiares y amigos antes de la reunión o cena que sólo te escuchen y te acompañen, no hace falta que te digan algo, el apoyo emocional es vital entre nuestros seres queridos.

La nostalgia tampoco es tan negativa. Nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos, a ser más compasivos, a sentir el dolor pero también el amor y los momentos más felices de cuando se esperaba a ese bebé.

Date permiso de sentir al máximo todas esas emociones, eso ayuda a sanar. Plantear a nuestros familiares qué cosas son las que nos causarán más dolor y acordar con ellos con antelación lo que debe hacerse o no. Incluso, tienes derecho a no estar con ellos si así lo quieres, o si tienes pareja, decidir entre los dos qué harán y con quién estarán estos días para hacer más llevadero el momento.

Ten presente siempre a tu hijo o hija, es una manera de honrarlo. Algunas personas ponen una esfera con su nombre, o simplemente encienden una vela en la mesa para recordar su presencia.

El servicio es otra manera de recordarlos. Dona algo o participa en alguna actividad altruista. Esto ayuda a colocar ese amor que nos quedó en alguien que lo necesite y eso llena mucho el corazón.

Las ausencias se hacen más presentes en diciembre. Es natural que nos venga la añoranza y las lágrimas. No te limites. Murió tu hijo o hija y este duelo no se pasa de un momento a otro. Es un proceso muy individual que requiere de tiempo, así que lo importante es que dejes fluir lo que sientes, sin presiones, sin imponer tiempos ni momentos en los que tienes que aparentar estar bien.

Sobre todo, recuerda a tu bebé con amor y hazlo presente en estas fechas especiales. Si sientes que lo necesitas, acude con un profesional de la salud mental o con una persona tanatóloga. Lo importante eres tú y tu bienestar para transitar por el duelo con calidad de vida.

Que la luz les ilumine estas fechas, siempre con el recuerdo de sus bebés.

Escrito: Mónica Díaz
Para: Portal Salud
Acerca del Autor: Mónica es Periodista, Tanatologa Clinica, Co-fundadora de ECA, la orgullosa mamá de Betito.

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