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El raro privilegio en la muerte de un hijo/hija

El siguiente texto se escribió para el evento «Luz para México» que se realizó en el monumento a la Revolución  como homenaje a las personas que fallecierón después de los sismos del 7 y el 19 de Septiembre de 2017, buscabamos dar un mensaje de esperanza a todas aquellas familias que estaban viviendo un duelo por lo ocurrido en la fecha. Para tí que estas iniciando tu duelo esperamos que estás palabras te den algo de consuelo y esperanza…

Me llamo Angélica Jiménez y colaboro con ECA-Red de Apoyo ante la Muerte Gestacional y de la Niñez Temprana, un colectivo que acompaña a mujeres, hombres y familias, quienes han perdido un hijo o hija durante el embarazo, en el parto o después de que nacieron. Este día, 15 de octubre, se celebra en muchos países el Día de la Conmemoración y Concientización de las Muertes Gestacionales y de la Niñez Temprana, fecha en la que queremos honrar a esos bebés que se fueron demasiado pronto. Pero también, para honrar a las niñas y niños que lamentablemente perdieron la vida en ese 19 de septiembre. Herida que será muy difícil de sanar.

Estas palabras que a continuación voy a emitir están dedicadas especialmente a las madres y padres de esos niños. A las abuelas y abuelos, tías y tíos, y en general, a las familias que sufrieron la muerte de un ser querido en estos sucesos. Hablar de la muerte siempre suele ser complicado. Reconocer nuestro propio dolor, aceptarlo y abrazar el duelo por la muerte de un hijo o hija, en lugar de huir de él, saber que la muerte puede ser nuestra maestra y enseñarnos los humanos que podemos ser, no es una tarea fácil.

En la sociedad existen diversos rituales. El encendido de velas que vamos a realizar hoy es un ritual, pero los rituales personales son los que nos hacen recorrer nuestro viaje a través del duelo, aceptar que las almas de nuestras hijas e hijos dejaron su cuerpo y hay algo surrealista en esto. Estos rituales nos permiten despedirnos y aprender a vivir con esto que nos tocó vivir y que duele, lo que nos permite transformar el dolor en amor. Hoy, algunas de nuestras compañeras del colectivo traen rehiletes o molinos de viento como se conocen en otros países.

Esos Molinos de viento no son más que rehiletes enormes que usan la energía del viento para transformarla en energía eléctrica, porque la energía no se crea ni se destruye, solamente se transforma, y nosotros los seres humanos estamos hechos de energía. Los Chinos llamaban a esta energía vital Chi, los Hindús Prana, los Japoneses Ki, los mayas la llamaban Puah. Para los mayas la muerte representa sólo la transición a otro estado donde esta energía se iba moviendo.

Lo que queremos ritualizar hoy con estos rehiletes es que la energía de esas niñas y niños ahora está transformada en otra cosa, pero sigue presente a través del amor que no necesita de la parte física.

Hoy todos vivimos un duelo colectivo, nos cuesta trabajo respirar, sentimos lo que nuestros hermanos sienten, hoy se hace presente el dolor del otro.

La madre tierra, aquella que nos ha visto crecer en este país, nos da una lección que sacude el corazón de cada mexicana de cada mexicano, nos hace sabernos frágiles ante ella, y quienes hoy estamos aquí, quienes nos hemos quedado de este lado, sin nuestra hija o hijo, sin nuestra compañera o compañero de vida, sin nuestros padres o abuelos, todos ellos, los nuestros, se fueron demasiado pronto.

Hoy a todos nos duele alguien, México está en duelo, y se vale y es necesario estarlo, validar que tenemos miedos, que es inevitable llorar a nuestro muerto, quienes hemos pasado por la muerte de un ser amado, tenemos miles de preguntas sin respuestas, hoy tal vez tengamos un caos interno.

Tenemos que aprender a amar más allá de lo evidente, recordar que siguen siendo nuestros hijos, nuestros padres, nuestros abuelos y amigos. Pues hay algo que no se lleva la muerte y ese el amor.

 

¿Por qué decimos que la murte de un hijo es un raro privilegio?

La respuesta es simple, nos enseña a ser más humanos, nos enseña a ver todo lo que debe de funcionar bien para que ustedes y nosotros estemos aquí vivos, ¡respirando!, porque nos demuestra que nadie se va un minuto antes o después, simplemente se va cuando llega su momento, porque nos hace ver nuestra fragilidad, pero también nuestra fortaleza, porque quita la venda de la indiferencia de nosotros, nos hace apreciar el día a día con todos sus bemoles, porque encontramos la belleza en la flor, en una mariposa, en la sonrisa de un niño.

Porque estás dispuesto a ayudar al otro, aunque no lo conozcas, porque has aprendido a decir te amo más veces al día, aprendiendo a vivir en el presente.

Así que la próxima vez que se pregunten ¿Por qué me paso esto a mí? Les sugiero que vean la belleza que puede existir dentro de este hecho y se pregunten ¿Para qué me pasó esto a mí y qué voy a hacer con todo este amor que le tenía a ese ser querido que se fue?

Gracias por estar aquí.

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Escrito por: Angélica Jiménez

Acerca de: Angélica es Maestra en Psicoterapia Transpersonal (Ced:11988920 ), Diplomada en Tanatologia, ICO,  Viajera, Colaboradora de ECA y mamá de Luis Gabriel

 

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La mirada de una madre, trisomia 18 (Cartas 4, 5 y 6)

Estas cartas forman parte de una serie de textos escritos a Atalia Isabella, por su mamá Maricruz y su sentir al tener un diagnóstico de incompatibilidad con la vida, las compartimos a través de este blog esperando que les aporte en sus procesos de duelo.


Carta 4 : Un cuento para papás ( el duelo de un padre el más invisibilizado sobre la faz de la tierra
*EL. REINO DEL ETERNO A – MAR*
En una pequeña isla rodeada de un hermoso,  muy hermoso mar .
Ese mar era el reino de una pequeña, muy pequeñita y hermosa sirenita quien vivía en su castillo bajo el mar llamado :  EL REINO DEL  ETERNO A – MAR.
El castillo estaba rodeado de arrecifes, mantarrayas, tortugas y pequeños tiburones bebés: ese es el reino de nuestra pequeña  sirenita ISABELLA quien su padre llamaba cariñosamente: mi pequeño algodón de azúcar…..decidió nombrarla así porque trajo a su vida mucha dulzura, amor y bondad cuando ella nació.
Sabes a veces el destino se equivoca y la pequeña sirenita tuvo que partir del castillo que su padre había preparado para que ella viviera toda una vida con él….. cuando la sirenita partió su padre casi muere de tristeza…..vivía desconsolado con el corazon roto.
Un dia un ángel llegó al reino que siempre estaba rodeado de tristeza y busco al padre de ISABELLA y le dijo: te traigo un mensaje te lo envía tu pequeña algodón de azúcar.
Y dice así : Papá no estés tristes sabes yo siempre voy a estar junto a ti… cuando me busques mira el mar…..sumérgete, ven a mi reinó, donde hoy hábito en ese eterno A – MAR y ahi estoy junto a los arrecifes….junto a los tiburoncitos y mantarrayas, ahi es mi reino mágico.
 Siempre me encontrarás ahí estaré ese es nuestro lugar especial…..Hasta que llegue el día en que nos podemos volver a ver y abrazar…..sabes papi  me gusta ir a mi castillo sentarme en mi  trono que hiciste para mí.. pero sabes, es un poco grande aún porque al subirme mis pequeños pies se balancean, me amodorro en mi trono y recuerdo lo que tú me dijiste cuando besaste mi mejilla por última vez : Cuando más me haces falta te manifiesta en lo más hermoso que llevo en mi pecho, y ahí tienes una mantarraya en forma de corazón….
Sabes papi me gusta recordar: TU BESO y tus palabras…me gusta el reino en el hoy nos encontramos, que hiciste para mí mientras llegue el día en el que nos volvamos a ABRAZAR.
Mar mamá de pequeña algodón de azúcar.
Cozumel, Quintana Roo.
8/abril/2024.
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Carta 5 : El agradecimiento diario un alivio para mi corazón
🩷✨🩷 ISABELLA 🩷✨✨
Hoy le AGRADEZCO a la vida :
🩷 Que me regalara ser tu mamá… tú mi hija celestial 🩷
✨Agradezco el tiempo que estuviste en mi vientre y se me permitió sentirte conmigo, ese tiempo hoy es un regalo. ✨
🩷 Agradezco todo el amor, la ilusión…la ternura que trajiste a mi vida cuando nos enteramos que tendríamos una bebé… tu nuestra amada Isabella 🩷
✨Agradezco el tiempo que estuviste conmigo…. hoy lo llevo atesorado en mi alma , hasta que nos volvamos a encontrar ✨
🩷Agradezco que me regalaras otra vida, la anterior murió cuando tú partiste… pero hoy vivo gracias a ti con otra conciencia como el amor con lo más importante 🩷
GRACIAS por :
✨ Traer el más puro amor , bondad y luz a mi vida💖
✨ Gracias por enseñarme a ser compasiva , paciente, amorosa y a cuidarme de mi misma 💖
✨ Gracias por todas las personas que trajiste a mi vida… yo los llamo 😇 ANGELES  😇 a cuidarme y acompañarme cuando tú te fuiste a nacer al cielo 💖
✨Gracias por enseñarme tanto desde que partiste💖
✨Gracias por venir en sueños a estar conmigo💖
✨Gracias por enseñarme a soñar y ayudarme a hacer mis sueños realidad… Como ese viaje a Chiapas un sueño hecho realidad 💖
✨Gracias por escucharme siempre que necesito tu ayuda y la de papá Dios💖
✨ Gracias por abrazar muy fuerte mi corazón roto, ayudarme a sanarlo y llenarlo de tanto amor mi pequeño algodón de azúcar💖
✨Gracias por elegir ser mi maestra en esta vida💖
✨Gracias por la familia espiritual que trajiste a mi vida cuando tú te fuiste… nunca me dejaste sola💖
✨ Gracias por enseñarme a ser útil a mis pares: padres y madres en duelo… a servirlos con tu amor y luz que trajiste a mi vida 💖
Antes espera con ansias el momento de nuestro reencuentro en el cielo… al fin poder abrazarte, besarte, mirar tus ojos… porque en esta vida eso no me fue posible. Hoy ya no tengo esa ansias… he entendido que la mejor manera de honrarte es siendo feliz….para que cuando ese momento llegue de nuestro reencuentro y me mires a los ojos y me digas que hiciste cuando partí, mi respuesta sea:
 😇✨💖 ¡¡¡ fui feliz cada vez que pude y reparti tu amor y luz !!! 😇✨💖
🌷🦋 Mar mamá de Isabella 🌷🦋
10:01
6 diciembre/ 2023
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Carta 6 : Y pasaron casí 2 años
🌟Isabella 🌟: cuando tú te fuiste me quise ir contigo, no podía continuar sin ti… vivir,  respirar, dolía en carne viva… aullé de dolor, ¡ mi espíritu y mi corazón se partieron en pedazos incontables !!! El dolor y la obscuridad eran totales, la vida que tuve antes de ti… también había muerto contigo. Salir del hospital sin ti en mis brazos, me dejó sin fuerzas para continuar…y después llegó ella: la culpa… del sobreviviente porque yo salí de ese hospital y tú no… y trajo al miedo… ambos se quedaron a vivir junto a mi muchos muchos meses, no me dejaban ni respirar. Hoy a casi 2 años de tu partida veo mi  pasado y aún siento que duele. Pero hoy abrazas muy fuerte mi corazón, vives conmigo y me rodeas de tu amor, luz y bondad. Vivo agradeciendo a papá Dios que me ha permitido ser tu madre: tu mi hija celestial…duele sí, y hay días que más que otros, sin embargo agradezco mucho que tu vida sucedió en la mía, que el tiempo que estuviste conmigo es un regalo que llevo en mi alma. Sí, tu cuerpo murió… y así empezó nuestra historia, que por alguna razón no tenía que ser contada de manera humana sino celestial. Hoy tus regalos me permiten ver que llegaste de esa manera para regalarme: otra vida, porque la anterior murió contigo, otra conciencia desde el amor como lo más importante, y sobre todo me estás regalando tantas enseñanzas… yo soy tu madre… pero tú eres mi gran maestra. Tu naciste de mi… yo hoy renazco cada día de tí, el presente en uno de tus tantos regalos, besos y abrazos al cielo.
Mar mamá de Isabella bebé 🦋🌟
Febrero 21/2023
Cozumel Quintana Roo.
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Acerca del Autor: Maricruz es la mamá de Isabella,  facilitadora de MissEca en la reuniones de acompañamiento en linea, Coordinadora de Renacer Dharma en Cozumel, ha participado en los podcast de Abrazos de Esperanza

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La mirada de una madre, trisomia 18 ( Cartas 1, 2 y 3)

Estas cartas forman parte de una serie de textos escritos a Atalia Isabella, por su mamá Maricruz y su sentir al tener un diagnóstico de incompatibilidad con la vida, las compartimos a través de este blog esperando que les aporte en sus procesos de duelo.


 

Después de 51 días de haber iniciado mi duelo, este es el primer escrito que pude escribirle a mi pequeña Isabella bebé 🦋 🌟 quien desafortunadamente tenía una enfermedad no compatible con la vida: trisomía 18.
*CARTA # 1*,
*🦋🌟Atalia Isabella🦋🌟 :*
🌟Dicen que te fuiste a jugar con la luna y las estrellas; a casa de papá Dios🌟
😇Abriste tus grandes alas mí ángel pequeñita…. tú partida fue prematura y dolorosa😇.
*💖Hoy sé que lo mejor de ti se quedó aquí con nosotros : TÚ FAMILIA💖*
Nos dejaste repletos de tus regalos :
– El MILAGRO de nacer un día a la vez.💝.
– Conocer el AMOR INCONDICIONALMENTE🥰.
– APRENDER mucho de la adversidad, la enfermedad y la muerte.
*Pero sobre todo eso dejaste tu LUZ que me permite verte en :*
¡La sonrisa de tú hermana que ilumina mi todo 🌷!
En los rasgos de papá.
En los abrazos amorosos de tus abuelitas.
En la alegría de tus primos.
Aquí estás tú rodeandonos con tu AMOR y LUZ.
Vives en nuestros corazones, amas, sueñas, sonríes, abrazas; siempre con nosotros…. tú estás aquí enseñándonos a vivir contigo en la distancia mi pequeña algodón de azúcar.
¡¡¡ Te ama !!!
      Mar mamá de Isabella bebé 🌟🦋
Cozumel, Quintana Roo.
Marzo 23, 2021.
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Carta 2 : Mi reservación al cielo*
Fue solo cuestión de tiempo….pocas horas te quedaste…. pero se sintió toda una vida.
Tu vida es el regalo que hoy acompaña a la mía.
Aún estabas en mis brazos, cuando se abrió la puerta muy despacio.
Entro papá caminando muy despacio y en silencio…. porque ya dormías mi niña : mi pequeña Atalia Isabella  🌟 🦋
Me abrazo y me susurro :  ella decidió marcharse.
 Escribió al cielo,  para decir tráigame el avión al cielo.
Aquí te voy a esperar mientras tu misión termina, ama mucho a mi hermana y cuando sea el momento aquí te estaré esperando.
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Carta 3 : la fecha probablemente de parto…un cumpleaños que nunca fué*
🩷 Isabella bebé 🪽
Hoy estaríamos a un mes de tu tercer cumpleaños aquí en la tierra……si te hubieras quedado aquí conmigo.
Ya estaríamos planeando tu cumpleaños….seguro sería de ositos…. también ese día que habías elegido para nacer terrenalmente es el día del niño.
Sabes hoy ese día aún duele ver fotos festejando a los niños y yo aquí juntando mis pedazos de mi corazón aún roto.
Aún hay días que al despertar cuando al  abrir mis ojos recuerdo que no veré tu carita al despertar … tampoco veré tus ojos al menos en este mundo terrenal.
Hoy te escribo porque te extraño mucho, hoy es una mañana en la que aún es muy difícil salir de la cama, estoy muy cansada….vivir sin ti es agotador….intentar estar bien parece fácil…. pero es lo más difícil de las lecciones que la vida me dio….. aceptar que partiste….no lo hace mas fácil o menos doloroso.
💖Te extraño mi pequeña Isabella bebé🌟
Mar
Mamá de Isabella.
30 de Marzo/2024.
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Acerca del Autor: Maricruz es la mamá de Isabella,  facilitadora de MissEca en la reuniones de acompañamiento en linea, Coordinadora de Renacer Dharma en Cozumel, ha participado en los podcast de Abrazos de Esperanza

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Tocar Fondo

Me invitaron a participar en una entrevista para Canal 11 en el programa “Diálogos en confianza” con el tema “Tocar fondo”.

La entrevista se grabó en nuestra casa y debo decir que el título fue de mucha confrontación porque yo creí que “tocar fondo” solo les pasaba a los adictos o suicidas. Y pues no, me di cuenta que hay muchas circunstancias en la vida que te llevan a “tocar fondo” y definitivamente todo lo que hemos pasado nos ha llevado a lo más hondo de lo hondo.

Y bueno, ahora estoy del lado de las personas que han pasado lo más horrible que una persona puede pasar. Pero como alguien sabiamente me dijo: una vez que tocaste fondo, solo queda ir hacia arriba. (Aunque no sé si vamos realmente hacia arriba o simplemente navegando como las fuerzas y la inercia de la misma vida nos dan para hacerlo).

Veía el otro día una entrevista que le hicieron a una periodista que pasó por una experiencia similar y hubo gente que se atrevió a escribir “no le creo nada porque si a mí me hubiera pasado, no podría ni hablarlo y estaría desgarrada y ella lo habla tranquila y no derramó ni una lágrima”. (Sí, las personas a veces son crueles pero creo que esa crueldad viene de la ingenuidad y de la fortuna de no haber pasado ni de cerca algo parecido).

“Yo me volvería loca” “yo me moriría” son frases que se dicen sin pensar, y cuando pasa te das cuenta que no moriste, ni enloqueciste. Sigues aquí y de alguna manera inexplicable, sacas la fuerza para avanzar.

El entrevistador me preguntó cómo es que ahora podía hablar del tema siendo algo tan reciente y mi respuesta fue “nunca he dejado de hablar del tema, lo hablamos cada semana en terapia, lo hablo siempre, nunca lo he escondido, no finjo que nada pasó, no es un tabú y estoy acostumbrada a hablar de esto… creo que eso ha sido parte del avance”. Descubrí que hablar de lo que te duele no es malo, pues la única forma de sobrellevar el dolor es enfrentándolo.

¿Cómo lo han superado? No, no es algo que ya se haya superado y tampoco “se supera algún día”, no se supera nunca, pero para nosotros ha sido el aprender a integrar a nuestra vida esta parte de nuestra historia. Ha sido un camino tortuoso, doloroso y complicado… (y apenas vamos empezando…)

 

En las películas siempre proyectan que después de pasar algo así, las personas se vuelven gruñonas, solitarias y amargadas y definitivamente no quiero ni pienso permitir que mi vida se convierta en eso. Sol no merece que su paso por la vida termine así, porque ella fue, es y seguirá siendo luz y amor, y en honor a eso es que vamos a vivir y no solo a sobrevivir.

Las terapias, los grupos de apoyo con otros padres que comparten sus experiencias, ir a eventos, apoyar las reformas de la legislación para mejorar protocolos hospitalarios, participar en algo como esto, expresar y compartir, ha sido de ayuda para ir integrando todo lo sucedido.

¿Qué te ha ayudado a salir adelante? El amor a mi hija, el hacer todo en su honor y por amor a ella. Porque ella no tenía que morir para que hiciéramos todo esto, pero ya que pasó, esto es lo que estamos haciendo.

La increíble red de apoyo que hemos tenido de amigos y familia, ha sido y sigue siendo muy importante y una parte primordial de nuestro proceso. Nunca terminaremos de agradecer a quienes han tenido palabras, acciones y detalles de empatía y amor para nosotros.

Otra pregunta fue ¿por qué aceptaste la entrevista? Porque no somos ejemplo de nada, pero al menos quisiera servir como una referencia para alguien que pase por algo así, sepan que por más que pienses que todo se acabó, la vida puede seguir y hay herramientas y hay caminos que te pueden ayudar con eso.

 

Acerca de la autora: Olga López es la mamá de Sol. Mamá que apoya la causa para que las muertes gestacionales, perinatales y neonatales sean visibilizadas y se logren leyes para que en el sistema hospitalario se brinde un apoyo más humano a quienes atraviesan por estos casos

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A ti, que estás viviendo el duelo como puedes…

A ti, que llevas escuchando ya mucho tiempo una vocecita que aparece y desaparece, cuando se te estruja el corazón. A ti, que sientes cómo un hilo de ansiedad empieza a recorrer tu columna vertebral cuando te das cuenta que el día se acerca: el aniversario de aquel momento en el que ese pedacito de vida que estaba en tu vientre dejó de estarlo, o el clásico Día de las Madres, que te mueve más de lo que te gustaría admitir en voz alta.

A ti, que te imaginaste una vida con ese pequeñito o esa pequeñita que no pudo ser, que lo llevaste uno, dos, tres… o nueve meses contigo; que tuviste que llegar a término porque la situación no era la que esperabas; que decidiste decir “no” por cualquier razón que tuvieras, que decidiste decir “sí”, pero aún así, no se dio; que lo sentiste nacer, pero no siguió lo que pensabas; a ti que estás aprendiendo a vivir con esa expectativa que no llegó a cumplirse, es momento de observar eso que llega sin querer que sea de otra manera.

A ti, que estás viviendo el duelo como puedes, en el que quizá no paren de salir las lágrimas, o la tristeza esté mezclada con culpa, o con ansiedad, o ni siquiera identifiques qué combo de emociones estás sintiendo, hoy llega este día para reconocerte también como mamá de una lucecita del cielo que forma parte de tu linaje, que está lista para que la integres como hijo tuyo o hija tuya, y que se ha convertido en esta hermosa energía que sigue contigo.

A ti, que eres mamá de esta luz lista para ser vista por ti cuando sea el momento perfecto, hoy llegó el día en el que, quizá por un instante, todo el ruido y ‘deberías’ se convertirá en silencio y podrás escuchar una vocecita bien clara que hará que te lleves las manos a tu corazón mientras escuchas: “Tranquila, mamá; así fue perfecto”.

Y entonces, luego de muchas noches y respiros, sin prisas y a su propio ritmo, tu corazón encontrará la manera de transformar todo el dolor y ruido en una fiesta de gozo por haber coincidido en el mismo cuerpo con esa lucecita de amor. Y no habrá más que gratitud por esa asombrosa experiencia.

Autora: Diana Arroyo

Acerca del Autor: Diana es la mamá de Santi,  profesional del Periodismo, nos ha compartido antes uno de sus artículos en «El Horizonte» https://bit.ly/3dweWA0

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Nikté: mi maestra de 3 años

Estos tres años sin Nikté han sido de una enseñanza brutal. Me han enseñado a sobrevivir incluso a pesar de mí misma, a sobreponerme al dolor que llegó a parecer interminable, a apreciar más a quienes me aman y a quienes desean acompañarme en este camino llamado vida sin importar lo horrible que haya sido en algunos momentos de estos últimos tres años.

Me han enseñado que mi salud física y mental debo tomarlas en serio y que debo intentar (una lucha de todos los días, de verdad) que aquello que no puedo controlar no me afecte tanto, pues en mi endeble equilibrio emocional, cualquier cosa (una actitud, un comentario, un desplante, un gesto de quienes me rodean) puede hacer que me deshaga.Me han enseñado que todo pasa. Aunque a veces cueste respirar, aunque a veces el insomnio me haga presa, aunque el dolor me llegue como punzadas inesperadas, aunque todo se vea oscuro y dramático. Todo, todo pasa.

Nikté, así, se convirtió en mi gran maestra. Su muerte me duele cada día, pero ahora veo todo con más conciencia, con menos bruma, con más luz.
Tres años desde que su corazón dejó de latir.
36 meses de reaprender a conocerme.
156 semanas de luchar conmigo misma.
1 095 días de aceptar la vida como es, con todos sus matices.
26 280 horas de ser una aprendiz de lo que deja la muerte.
Mi pequeña Axolotla. Mi Nikté.

Autor: Perla Velasco
Acerca del Autor: Perla es Editora y la mamá de Nikté.

 

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Dos años sin ti, contigo

Cuando la tormenta se ha retirado lo suficiente para ver con un poco de claridad el cielo, cuando el huracán ha menguado y sus vientos por fin parecen ser apenas una brisa, podemos respirar. Ya respiro mejor, lo aseguro. Pero eso no quiere decir que no haya días en que no me vuelva a sentir como un granito de arena arrastrada por potentes olas. Que no haya días en los que la asfixia parece ser el mejor de los escenarios, en medio de tanto dolor.

Hace dos años murió Nikté. A veces siento como si hubiera pasado toda una vida y tuviera apenas un ligero recuerdo de aquellos días. Otras ocasiones, como hoy, se siente tan vívivo como el sueño que tuve anoche. No hay día en que no piense en ella. Si todo hubiese ocurrido como estaba proyectado, ahorita, en vez de escribir estas letras estaría molestando a Gerardo para planear sus 2 años de edad, que cumpliría en una o dos semanas.Pretendería honrar las palabras que escribí para ella cuando estaba embarazada: dejarla ser feliz, ayudarla a crecer. En mi imaginario soy una buena mamá con ella, aunque en realidad eso nunca lo sabré, nunca lo sabremos. Porque hay momentos que cambian nuestras vidas para siempre. Y en mi caso, ese momento fue acompañado con las palabras del ginecólogo diciéndome “no, Perla, no hay latidos”. 38 semanas y media tenía. Perfectamente formada. Perfectamente hermosa. Perfectamente mi hija. Cuando aquellos días ocurrieron hubo momentos en los que quise creer que estaba conmigo, aunque soy atea y pienso que no hay nada más allá de la muerte. Dejamos de existir en este lugar y todo termina. Pero en esos instantes buscaba un poco de consuelo a mi propia pérdida.

Nikté murió justo el día en que armamos su cuna. Ese día la dejamos lista y tomé varias fotos para compartirlas con mi familia. El colecho ya estaba al lado de la cama, listo para recibirla, sin imaginar que ese mismo 30 de noviembre sería el último en que sentiría sus alocados movimientos.

Dos días después, cuando Gerardo fue a recoger sus cenizas, justo en el momento en el que me llamó para decirme que se las acababan de entregar y me mandó una foto con aquellos restos que recuerdan, por su color, a arena blanca de alguna paradisiaca playa mexicana, la leche comenzó a brotar a mares, por primera vez, de mis senos adoloridos. En ese punto tenía grandes dolores. El terrible dolor del cuerpo, destazado por una cesárea y una tos horrible que me hacía llorar. Y el dolor emocional de la pérdida y la muerte. Han pasado dos años desde entonces. Ahora Nikté nos acompaña, a su papá y a mí, en sendos collares que siempre traemos con nosotros. Ahí, apenas algo de sus cenizas están más cerquita de nuestros corazones. Aunque ella, completa, siempre acompañará el resto de nuestras vidas, mientras que nuestras vidas sean. Porque algún día dejarán de ser.

Autor: Perla Velasco
Acerca del Autor: Perla es Editora y la mamá de Nikté.

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El primer aniversario.

A un año, mi pequeñita

Hace un año mi corazón se rompió por completo. Comí un chocolate, me recosté del lado izquierdo, fui por el estetoscopio que mi tío tiene en casa de mi abuela, me oí la panza. Nada. Estoy exagerando, pensé. Cuando llegamos a casa le dije a Gerardo: “Háblale, acaríciala”. Lo hizo. Y nada. Estoy exagerando, volví a pensar. Me dormí con la mano en el vientre, como hacía desde unos meses antes. Me desperté, fui al baño, almorcé. Siempre que hacía esa rutina, ella se movía como loquita. Y ahora, nada. Había unos movimientos apenas perceptibles, pero no tenía la certeza de que fuera ella o si era mi intestino, en digestión. Le hablé a mi ginecólogo. “Ven antes de las cuatro”, me dijo. Y ahí estuve. Le conté todo. “Pasa para revisarte”. Me acostó, prendió la pantalla y el aparato para auscultar mi vientre. Nada se escuchó. Silencio. Uno de esos que calan hasta los huesos y que es tal, que invade todo el lugar. Que ahoga a quien lo siente, que asfixia, que mata poquito. No estaban sus latidos, su corazón moviéndose aprisa se había ido. No se movía, no mostraba su trasero, como siempre que queríamos verla. Y nada. “En efecto, Perla, ya no hay actividad fetal… ¿quién viene contigo?”. “Nadie… pero en unos minutos llega Gerardo y mi mamá”.“Entonces hay que esperar a que leguen para decidir qué quieres hacer”. Me levanté. La joven practicante de medicina tomó mi hombro. “Lo siento”, dijo. Apenas asentí. Me senté en la sala de espera, apartada del resto.

Llegó Gerardo, enseguida me levanté. Me abrazó. “Está muerta”, le dije. Y me eché a llorar. A los pocos minutos llegó mi mamá. “Ya estoy aquí, chiquita, todo va a estar bien”, dijo enseguida, dirigiéndose y acariciando mi panza. “No, mamá, ya está muertita”. Recuerdo que me tomó la mano y comenzó a llorar. Entramos de nuevo con el médico, hubo una nueva revisión. Se hizo la confirmación. Decidimos qué haríamos. Me mandaron al hospital, me internaron. Cesárea. Sacaron a Nikté. Las enfermeras “la bautizaron”, en un acto simple y porque creyeron que era adecuado. Su papá la cargó en brazos. Yo apenas pude acariciar su cara. Su cabello negro, ensortijado, tupido. Y ese día mi corazón se rompió por completo. Y me quedó un hueco que siento todos los días en la boca del estómago. Y me lamento por no haberla podido cargar, porque mis brazos estarán vacíos siempre. Y me culpo y me castigo una y otra vez por haber dejado que factores ajenos a mi embarazo me afectaran. ¿Porque de quién más podría ser la culpa de haber fallado como protección, de haber sido una mala incubadora, de haber fracasado como caparazón? Y ese pensamiento me ronda todos los días, desde hace 365 días, aunque sea por un momento. Sí, hace un año que mi corazón se rompió por completo.

Nota: No te angusties, si piensas que tu cuerpo, «la incubadora» como dice Perla, no sirve, es normal sentir culpa al inicio del duelo, es normal culpar a tu cuerpo, pero la realidad es que aquí no hay culpas, solo cuerpos humanos funcionando de formas distintas, ten la certeza que hiciste todo lo que pudiste haber hecho y que si estuviera en ti seguramente tú hijo o hija estaría vivo.

Autor: Perla Velasco
Acerca del Autor: Perla es Editora y la mamá de Nikté.

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La vivencia de la muerte intrauterina, mi experiencia

Les comparto estas líneas de parte de mi vida con mucho amor. Forma parte del trabajo de tesis que realicé para ser Tanatóloga (Acompañamiento Tanatológico en Muerte Gestacional); es un recopilado del primer capítulo y espero que sea útil para más mujeres.

Quiero que sepan que no están solas, que somos muchas mujeres que pasamos por esta situación, estamos para abrazarnos y apoyarnos, nuestro amor es tan fuerte por nuestros hijos que vence el al dolor, honrando y agradeciendo el paso de su vida en la nuestra.

En septiembre del año 2011, llegó la noticia más feliz de mi vida y de mi esposo, éramos novios en ese entonces, pero ya teníamos planes de estar juntos y formar una familia; y, sorpresa, tardó mi periodo y mi corazón me daba la respuesta que tanto ansiaba: que la prueba de embarazo estaba de más, sí estábamos embarazados y felices de contarles a toda nuestra familia y amigos. Mi cuerpo cambiaba, sentía los antojos, nauseas, sueño; era como un sueño hecho realidad, ver los primeros ultrasonidos y escuchar su corazoncito latir era como escuchar los cantos de un ángel que mi alma se alegraba con tanto amor. En esos ultrasonidos me dijeron que el bebé estaba muy bien pero detectaron un mioma dentro de la cavidad intrauterina, en ese momento la ginecóloga dijo que no había ningún problema, lo cual no fue así, un día tuve un sangrado y me llevaron al hospital, era mi primer bebé, estaba muy nerviosa y preocupada, no sabía por qué estaba sucediendo eso, no era lo normal de un embarazo que había escuchado o leído.

Los médicos me dieron la orden de reposo absoluto (trabajaba y mi trabajo es muy activo). Desdeahí sabía que no sería un embarazo normal, pero fuimos positivos y seguimos las indicaciones. Los primeros meses tenía sangrados constantes, aun estando en reposo, entraba y salía del hospital y para los cuatro meses estaba feliz, ya no había sangrados y mi panza era enormemente hermosa y nuestro hijo crecía muy bien, aun así sólo me la pasaba recostada en un sillón reposet donde le leía, cantaba y hablaba. Cuando llegaba mi esposo el bebé comenzaba a moverse, yo le decía que se emocionaba mucho al escuchar a papá, así era, nos encontrábamos los tres muy emocionados al estar juntos, ya para entonces sabíamos que era un niño y se llamaría Mihai Uriel, sólo era un poco de paciencia para tenerlo en nuestros brazos. En febrero del 2012, en una mañana fría, mi esposo se levantó a trabajar, se despidió de nosotros, le dimos un beso, no sabíamos que sería el último momento de felicidad juntos los tres.  Al poco rato me dieron ganas de orinar, me levanté rápido pero noté que ya había líquido en mi cama, fui al baño y no era orina sino líquido amniótico. Inmediatamente me llevaron al hospital, me indicó el doctor que ya no había líquido y que el bebé era muy pequeño, aún 6 meses de gestación, que tendrían que inducirme el parto y si nuestro hijo sobrevivía lo meterían inmediatamente en incubadora. Eso era el mejor panorama, el otro era que no sobreviviera, aun así yo tenía esperanza.

El hospital donde me encontraba era público (IMSS), no dejaban que pasara ningún familiar, ni mi esposo ni mi madre, me sentía muy asustada, les pedía a los doctores que los dejaran pasar y ellos me decían que no podían estar ahí. No sabía lo que sucedería y cómo estaba mi hijo, estaba muy desesperada, le preguntaba a un doctor que por favor me dijera qué estaba sucediendo, cómo estaba mi bebé. Su respuesta fue grosera e hiriente, me dijo que lo más probable era que ese bebé iba a morir y que no había nada qué hacer, que me calmara. Nunca se acercó a mí, me lo dijo a lo lejos y se marchó.

Me indujeron el parto, ya era noche y nunca dejaron pasar a mis familiares, pero tampoco estaban ni médicos ni enfermeras apoyándome, sólo mi hijo y yo en una cama pidiéndole a Dios que lo cuidara, que por favor nos ayudara. Así pasaron las horas y comencé a sentir salida de sangre y sin yo saber cómo era parir, mi instinto me ayudó y comencé a pujar y vi cómo parte de su cabecita con mucho pelito negro salía de mí… Estaba sola, solamente pasó una residente y le hablé, y le dije: “mira, ya está naciendo”… Corrió y fue por una doctora, me llevaron a la sala de labor de parto y comencé a pujar más y de pronto nació mi bebé.

No había llanto. Él estaba como dormido, su carita de color morada, sabía que había muerto, la doctora cortó el cordón umbilical y me miró con gran tristeza y me dijo: “tu bebé falleció”. Le pedí que me permitiera besarlo, me lo acercó y lo vi; era perfecto, sus labios rojos, su cuerpo fuerte ysu cabello abundantemente negro. Nos dimos el último beso, y de ahí grité como una loca y le dije –“¡¿por qué Dios mío, por qué? Llévame a mí también, ya no quiero vivir, quiero morir!”. Y me sedaron… dormí mucho y creo que yo no quería despertar, me sentía vacía, mis ilusiones se habían esfumado y mi corazón estaba roto.

Es algo muy fuerte y doloroso lo que pasamos todas nosotras, por eso quise compartir esta parte, porque día a día lucho con vencer miedos, culpas, tristeza, desesperanza, cada día avanzo un poco más y más, porque descubrí que detrás del dolor no me dejaba ver que está el Gran Amor que me dan mi hijo y Dios, para vencer todo lo negativo y transformarlo en Amor, Gratitud, Humildad y Empatía, sin duda alguna la oscuridad fue la que me reveló la Luz.

Escrito por: Yael Itzel Verduzco

Acerca del Autor: Yael es Tanatóloga y es la mamá de Uriel

 

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Carta a mis Padres

7 de Marzo 2011

Para mis amados Padres,

Les escribo esta carta a ambos porque les quiero compartir parte de mis sentimientos y emociones, sé que no podría hacerlo de frente pues antes de poder expresar todo lo que estoy viviendo ya estaría llorando y no acabaría de hacerlo. Lo primero que quiero que sepan es el sentimiento con el que me levanto todos los días desde que mi hijo no está, sé que piensan que esa personita que apenas pude tener en mis brazos y que llegó de sorpresa a mi vida sin pedirle permiso a nadie, no me debería estar generando tanto dolor y vacío, porque así es como me siento a veces: vacía. He pensado mucho cómo les explico lo que siento, si ustedes tienen la fortuna de tenernos a su lado, pues bueno finalmente encontré la respuesta, recuerdan aquella tarde en que mi hermana tuvo ese ataque de asma y se desmayó en el sillón, ese día mi mamá se aferró al cuello de su hija y lloraba como desesperada gritando: ¡No mi hija no!, ¡No mi hija no!…..  No recuerdo si alguna vez mencionó la palabra muerte, pero me queda claro que en ese momento mi mamá pensó que su hija se moría o bien que ya estaba muerta, esa sensación que ella experimentó por quizás menos de un minuto… ese dolor, es con el que yo me levanto todos los días, no piensen que nunca lo voy a superar en este poco tiempo he comprendido que el dolor no se olvida pero se trasciende y uno sigue su vida, desde mi punto de vista, como un mejor ser humano, como un ser más compasivo, como una persona nueva y diferente, no esperen que sea la misma siempre hay un antes y un después, no sé qué va a pasar en el futuro y quizás ya no me interesa, por ahora solo pienso en vivir el presente, ciertamente tengo una necesidad de buscarme como ser humano y de encontrar una paz que estoy segura solo está dentro de mí misma, respecto a los grupos de acompañamiento, organizaciones y foros donde he incursionado no espero que los entiendan, si algún día quieren acompañarme a una reunión serán bienvenidos, para mí es importante el decirles que asistir a este lugar y participar en estos foros no es para quedarse estancado en el dolor, no es que al enterarte quieras o no de otras historias y te hundas más, al contrario, uno aprende más lecciones de vida, es un lugar donde si quieres llorar… lo haces, si quieres hablar lo haces y si te quieres quedar callado también lo haces, ahí nadie te juzga pero sobre todo te sientes comprendido por personas que como yo, han experimentado la experiencia de la muerte de un hijo, desde que mi hijo se fue al segundo día pasaba mucho tiempo en Internet esto fue porque me encontré una fundación que inició en Argentina con presencia en México que es un grupo de acompañamiento solamente para padres que viven la experiencia de la muerte de sus bebés durante el embarazo y después del embarazo (ósea casi todos son bebés) , gracias a todos los  mensajes que recibí de aquellas mujeres que me escribían sin siquiera conocerme sobreviví el primer mes, así de simple, porque cada que me siento mal puedo escribirlo y porque siempre había una respuesta a esos sentimientos, este es tan solo un ejemplo de los muchos mensajes después de escribir lo que había sido no tener a mi hijo:

Hola, que mamá tan valiente y luchadora, tu hijo seguro está súper orgulloso de vos, de cómo defendiste su vida todo lo que pudiste. Es difícil seguir y sobre todo el sentirse así tan vacía, acá te entendemos y te acompañamos desde ese dolor tan profundo que es la pérdida física de nuestros hijos. Luis Gabriel  te dará fuerzas cada día, y te acompañará siempre, es importante que puedas sacar afuera tu dolor, para que puedas descubrir el amor eterno que ha traído tu hijo, él te ha elegido como mamá y lo serás por siempre, y seguro cuidará a todos sus hermanitos que vengan a este mundo más adelante. Besos…Mariana

Así que después de recibir tantos mensajes entendí que como ellas me han ayudado a mi yo quiero ayudar a otros, pero sé que para ayudar primero debo estar bien yo, Tomas Jefferson dice: ”Quien mejor que ha sentido en carne propia una herida, puede curar tan suavemente la misma en otro”. Por otro lado, a donde he ido tan solo 3 sábados es a Renacer, que igual es un grupo de acompañamiento, sólo que la diferencia es que aquí hay padres quienes sus hijos han muerto de diversas edades. Llevo poco en el grupo pero les puedo decir que entre ellos se ven como otra familia. El lema del grupo es “Sí a la vida a pesar de todo”, no crean que vamos y nos sentamos a hablar de lo que nos ha pasado, a veces hay lecturas, ahora estamos trabajando en equipos y exponiendo temas de interés, a veces se reúnen y hacen un tarde de cine. Renacer también inició en Argentina y tiene presencia en varios países de América Latina y España, el objetivo básicamente es seguir con lo vida como seres completos que aprenden a trascender el dolor porque tienen presente y a muchos de ellos sus hijos les enseñaron como ejemplo que si estamos vivos es por algo y hay que darle sentido a esta vida.

Adicional a esto tengo la terapia que me ayuda a ver no solo cosas relacionadas con mi hijo, si no cosas relacionadas con mi vida en general, finalmente esta la meditación y el Reiki, que me están ayudando en mi proceso para encontrarme a mí misma, si les cuento todo esto es porque quiero que vean que estoy demasiado activa para mi gusto, haciendo muchas cosas para seguir con mi vida, aprendiendo a vivir sólo el presente y dejando ir el pasado y la culpa, pero también les escribo para que estén conscientes de que no soy la misma persona, ni lo seré, para que sepan que he leído mucho acerca de los procesos de la vida y la muerte, de las lecciones de vida y que seguramente seguiré leyendo mucho más porque tengo una terrible necesidad de entender lo que ha pasado, aun ahora todavía me pregunto el ¿Por qué a mí?, pero sé que esta pregunta no tiene repuesta, así que creo que ahora lo que busco es el ¿para qué? En medida que entienda esto la situación ira mejorando, creo y espero que llegue el momento en que entienda de forma natural que el proceso de la muerte es tan solo la transición a otro plano, un lugar mejor donde el sufrimiento no existe.

Bueno, sólo queda hablarles un poco del proceso de duelo o de lo que he entendido de él, junto con esta carta les entregaré una serie de lecturas son tan solo unas pocas que quiero que lean para que comprendan un poco más en general lo que se vive, en resumen les puedo decir que un duelo dura de 1 a 4 años según los libros, y que por cada pérdida en nuestras vida tenemos procesos de duelo, unos más importantes que otros, que se cursan por varias etapas como son, negación y aislamiento, rabia, negociación, depresión y aceptación, sé que no todo mundo pasa por las mismas etapas y para ser sincera no sé en qué etapa estoy, supongo que la negación, la viví todo el tiempo que me aferré a la vida de mi hijo, debo de estar entre rabia y depresión, pues hay días en que estoy muy enojada, días en que estoy bien y días en que no, como lo he dicho mis sentimientos son como una montaña rusa con subidas y bajadas, para que lo sepan los peores momentos ya pasaron, la idea más dura que paso por mi mente fue un deseo de no seguir en este mundo, pero fue eso una idea, ni siquiera un impulso, lo gracioso es que nunca antes en mi vida hubiera pensado en suicidarme, pero entendí que esto no traerá ninguna respuesta, probablemente ni siquiera llegaría al mismo lugar donde está mi hijo y además qué derecho tengo yo a causarles un vacío tan grande a ustedes como el que siento. Así que no se alarmen, eso ya no está más en mi mente pero se los comento para tengan una vaga idea de todo lo que he experimentado, supongo que sigo en espera de salir de la depresión para llegar a la aceptación pero estos procesos no se dan de un día para otro, así que les pido me tengan mucha paciencia esto puede llevar meses o quizás años, pero hay que vivirlo, porque si no se hace y se guarda este dolor funciona como las tarjetas de crédito si no lo pagas ahora se acumulan los intereses y después resulta demasiada caro. Ahora en este proceso he recibido mucho apoyo de quien ni se imaginan, es más quizás ni ella misma se lo imagina, pues todo este apoyo que les comento viene de mi hermana menor que me ha escuchado, me ha dejado llorar y no me ha juzgado.

Me despido diciéndoles que los amo profundamente, que les agradezco todo el apoyo, soporte y comprensión cuando les dije que estaba embarazada y también por estar conmigo en uno de los momentos más difíciles de mi vida, lo que viene después sigue…… así que tengan mucha paciencia…..La aceptación llegará y con ello muchas cosas buenas..

Besos, su hija que los quiere

PD: Ahora les puedo decir que sé lo es el amor incondicional y que no importa que mi hijo no esté conmigo físicamente, lo amo muchísimo, más allá de mi vida.

Nota del Autor: Toda esa información que reuní para mis padres, forma parte de la información que se entrega en las Cajas de recuerdo (Memory Box), mucha de ella está resumida en esta web. Quise compartir esto que es parte de mi intimidad y espero que te sirva como estrategia para que puedas comunicar a tu familia lo que sientes si aún no lo has hecho. Escribí esta carta mes y medio después de la muerte de mi hijo.

Escrito por: Angélica Jiménez

Acerca de: Angélica es Maestra en Psicoterapia Transpersonal (Ced:11988920 ), Diplomada en Tanatologia, ICO, Viajera, Colaboradora de ECA y mamá de Luis Gabriel

 

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